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El chat: comunicación rápida pero riesgosa
( FeyFamilia /11 mar.07).- La comunicación a través del chat es cada vez más común por lo versátil, fácil y económico del medio. Una simple conexión a Internet permite en tiempo real hablar, escribir o ver a otra persona, sin importar la hora y la distancia.
En los chats únicamente hay que ingresar a alguna página, elegir la sala y chequear quién está dispuesto a hablar.Casi siempre, los chats tienen varias salas o canales, que sirven como cuartos virtuales de reunión, agrupados como “clubes de amigos”. Estos clubes cada vez tienen más participantes, principalmente jóvenes que no sólo se conectan continuamente sino que pasan largas horas en Internet.
ALGUNOS PELIGROS DEL CHAT
Sin embargo, como todo recurso tecnológico, el chat presenta algunos peligros, que hay que tener en cuenta al analizar sus funciones:
1.- Para las familias, los chats pueden ser un gran problema porque la frecuente conexión puede afectar la comunicación entre la familia, o simplemente, y algunos hijos preferirán “conocer gente nueva e interesante” que pasar el tiempo con sus padres y hermanos.
2.- Estos lugares on line no suelen ser seguros en el manejo adecuado de los contactos, pueden entablarse conversaciones con personas inmorales e incluso, peligrosas; no es gratuito las repetitivas denuncias de secuestro y abuso sexual a los menores de edad en las cabinas de Internet.
Estos dos peligros se incluyen dentro de la «cultura de muerte» de la que habló el Siervo de Dios, Juan Pablo II y que viene degradando con fuerza a la familia. Uno de los frentes de ataque son las relaciones superficiales, que crean una falsa imagen de la familia. Cuando el chat comienza a reemplazar el diálogo abierto y confiado que debería haber en la casa, en la escucha y acogida de las experiencias de cada uno, inicia un proceso de debilitamiento seguido por la crisis en el seno familiar. La singularidad y riqueza de cada uno se pierde y por tanto no se contribuye a la comunión de amor que toda familia está llamada a vivir.
¿QUÉ PUEDEN HACER LOS PADRES?
La mejor protección contra los peligros del chat es la presencia en el hogar, de un clima de oración y valores cristianos, que permita a la familia tener confianza para discutir abiertamente sus experiencias cotidianas. Aquí, el interés permanente de los padres en el uso que hacen del chat se irá dando de forma natural, incluso los padres no necesitan saber de computación.
También hay que recordar que las reglas de la familia son las reglas de la sociedad y se aplican igual en el chat y en todos los espacios virtuales. Si los padres recomiendan a sus hijos no hablar con extraños, esto se aplicará en el chat; y como se pregunta a los hijos con quiénes van a salir, también podrán preguntar con quiénes se conectan cuando “salen a la Internet”, también es bueno que los padres estén atentos a las conversaciones que tienen sus hijos sobre las personas que conocen en Internet.
Como éstas pueden haber muchas recomendaciones prácticas para el uso del chat: poner filtros, ubicar la computadora en un lugar común de la casa, o no permitir encuentros personales con extraños; pero la mejor “protección” y certeza de qué hacen sus hijos cuando se conectan se sostiene en buenas relaciones familiares, en una sólida vida cristiana en el hogar, en un ambiente de diálogo y sobretodo, de oración.
Claudio Ávalos Romero
VE Multimedios - Perú
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